Sábado 22 de Junio, no teníamos nada mejor que hacer y 7
atrevidos tuercelinderos, aterrizamos en Piedrabuena a disputar la 8ª carrera
del circuito de Ciudad Real: Paco, José Luis, Enrique, Herminio, Antonio, Ana
María y Carmelo. 10 kilómetros de ruta que nos dejaron muy buenas sensaciones,
mejorando las expectativas que entre ellos, yo, tenía para la misma, dado que
la sinopsis de esta carrera anunciaba que era bastante durilla. Un circuito bonito pero exigente con continuos sube y
bajas y sobre todo con mucho calor que fue mitigado con una estupenda
organización que otras carreras de más renombre para sí quisieran, ya que el
avituallamiento, fue abundante, esponjas húmedas, agua y chorros de agua que
dicho sea de paso, estaba muy rico después de culminar algunas de sus cuestas,
y cómo no un aplauso, para ese público tan entregado a las causas que enaltecen
sus calles, vaya gente más salá, así da gusto subir rampas, sean de la
pendiente que sean.
Como cada vez que amanece un día de
competición, suele venir a mi cabeza esa pequeña pregunta de “ ¿ Tendré yo
ganas de meterme en estos saraos con dos niños pequeños, y uno de ellos
lacante?” Al segundo sale mi otro yo, la mujer a la que le encanta superar
obstáculos y me cargo de un mazazo a la otra
dejando campar a sus anchas mis grandes sueños como running. A eso de
las 20:20 horas dejamos a los niños con mis padres, y vamos a recoger a
Antonio. Así, ilusionados, nos disponemos a recorrer los casi 130 kilómetros
que nos separan de la línea de salida. El camino se hizo bastante ameno fuimos
hablando de todo un poco, y sin más a eso de las 22:00 horas de la noche
hacíamos entrada en Piedrabuena.final, aparcamos, nos pusimos los dorsales,
chips, deportivas, apechuscos varios de toda carrera que se precie y nos
dispusimos a dejar el bolso en el
ropero. Tras unas rutinas propias de los nervios que acompañan a las
competiciones, vamos a calentar un poco antes de correr la nocturna.
Los tiempos de llegada de cada uno de los
tuercelinderos es la que se adjunta a continuación:
Paco Guerra: 41:05
José Luis Arias: 41:58
Enrique Valero: 43:07
Herminio Ortiz: 51:02
Antonio Lorenzo: 51:16
Ana María Serrano: 52:27
Carmelo Haldón: 53:32
Su amigo ( posible adquisisción Tuercelindera)
Carlos Palomino: 53:32
Según
el reloj se acercaba a las 22:30 nos fuimos codeando con algunos miembros del
club, ya en la línea de salida nos hicimos todos una foto, menos Antonio, que
se nos perdió durante unos segundos y no aparece en la de la salida, pero sí en
otras que posteriormente hicimos.
Un ambiente muy emocionante en la salida unos
554 corredores, nosotros el grupo medio: Herminio, Antonio, Carmelo, su amigo y
yo nos situamos en el medio para salir. Salí a un ritmo suave, salí
con el freno echado, porque no conocía el recorrido, sólo sabía que era duro y
no quería llegar perjudicada. Nada más pasar el primer kilómetro perdimos a
Herminio ( cada uno lleva su propia logística de carrera en la cabeza), yo fui
pegada a Antonio todo el recorrido, en las bajadas y en los llaneos me pasaba
él a mí y en las cuestas conseguía volver a ponerme a su lado. Me encantó el
tramo de carrera que nos permitía pasar por dos puertas de la plaza de toros,
sólo que no lo hicimos a hombros sino corriendo y sudando como campeones, y con
una música Heavy y otro tramo que me
encantó fue la subida de la Iglesia, creía que no se acababa nunca. En la
segunda vuelta me veía fuerte y quise apretar, pero no me atreví, tal vez debí
de arriesgar e ir a intentar bajar de los 50 minutos, pero el lado conservador pudo
conmigo. Pude haber sudado más la camiseta, pero no lo hice, me quedé con las
ganas, me ganó el pulso el miedo. Piedrabuena vistió sus calles con el calor de
unas antorchas que a golpe de jóvenes y mayores iluminaban las calles y
rincones de una ciudad que nos dio a todos los running una calurosa bienvenida
que hacía presagiar que la carrera iba a ser maravillosamente divertida. Fiel a
sus principios uno de los corredores que más alegría llevaba en el cuerpo era
Carmelo, vaya tela, la cantidad de energías que le sobran a este hombre mientras
compite, sus sentimientos positivos son capaces de resucitar hasta a los muertos, quien fue
acompañando al que presuntamente puede ser una nueva adquisición
tuercelindera.. Así llegamos al kilómetro siete y en dos patadas hicimos
entrada en la línea de meta prácticamente apenas separados por minuto y medio,
en este orden: Herminio, Antonio y Ana. Mucha alegría de sumar otra carrerita a
la saca. Recogimos la bolsa del corredor Nos fuimos al ropero, allí hicimos los
obligatorios estiramientos, nos cambiamos de ropa, y fuimos a por unas
cervecitas y para mí que soy cero cero, unos acuarios que la organización de
forma tan altruista preparó. Y nada, foto de despedida, muchos besos y para el
coche que todavía teníamos hora y media de camino hasta regresar a casa, a
recoger a las grandes joyas de mi vida que son mis dos niños Carla e Ismael, a
quienes brindo siempre todas mis competiciones. Aquí dejo una foto de cada uno
de los debutantes en la llegada y algunas de las fotos que nos hicimos antes y después
de la nocturna.
Fantástica carrera la Nocturna de
Piedrabuena….
Genial Ana, ésa campeona!!!!!!!!
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